Las últimas semanas de temporal están dejando una situación muy complicada para miles de agricultores. Las lluvias persistentes, el viento y la imposibilidad de acceder a las fincas están impidiendo que se pueda recoger la aceituna en un momento clave de la campaña. Mientras tanto, el fruto sigue madurando en el árbol y, en muchos casos, cayendo al suelo, con las consiguientes pérdidas económicas.
Cuando el clima no da tregua
La recolección de la aceituna es un proceso que depende en gran medida de las condiciones meteorológicas. Aunque la lluvia es esencial para el olivar, cuando se prolonga en el tiempo y viene acompañada de viento y barro, se convierte en un serio problema. Los terrenos se vuelven intransitables para la maquinaria, el riesgo de accidentes aumenta y, sencillamente, no se puede trabajar.
Muchos agricultores se ven obligados a esperar días —incluso semanas— a que el terreno se seque lo suficiente. El problema es que la aceituna no espera. El fruto más maduro empieza a desprenderse del árbol y cae al suelo, donde se deteriora rápidamente o ya no puede destinarse a la elaboración de aceite de calidad.
Aceituna caída: menos rendimiento y peor calidad
La aceituna que cae al suelo supone una doble pérdida. Por un lado, disminuye el rendimiento, ya que una parte del fruto no llega a recogerse. Por otro, la aceituna caída suele dar lugar a aceites de menor calidad, con mayores niveles de acidez, lo que reduce su valor en el mercado.
En Aceites Morales estos aceites los destinamos íntegramente a venta granel como lampantes.
Impacto económico y emocional en el campo
Más allá de los números, el temporal está generando una gran frustración en el sector. Ver cómo el trabajo de todo un año se pierde por causas ajenas al agricultor tiene un impacto emocional importante. El olivar no es solo una actividad económica, sino una forma de vida que pasa de generación en generación.
Además, estas dificultades afectan a toda la cadena: cooperativas, almazaras, trabajadores eventuales y, en última instancia, a las economías locales que dependen del campo.
¿Qué se puede hacer ante esta situación?
A corto plazo, poco margen de actuación existe frente a la meteorología. Sin embargo, el sector vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de:
- Anticipar las campañas de recogida.
- Diversificar recogida realizando parte de la producción al inicio de campaña con virgen extra y parte de la producción en búsqueda de rendimiento. De esta forma reducirás el riesgo.
- Mejorar infraestructuras rurales, como caminos agrícolas, que faciliten el acceso a las fincas incluso en condiciones adversas.
- Revisar los seguros agrarios, para que contemplen de forma más eficaz las pérdidas por imposibilidad de recolección.
Un sector que resiste
A pesar de todo, el campo vuelve a demostrar su capacidad de resistencia. Los agricultores siguen pendientes del cielo, esperando una ventana de buen tiempo que les permita entrar al olivar y salvar lo máximo posible de la cosecha.
El temporal pasará, pero sus efectos se notarán durante meses. Por eso, es más importante que nunca poner en valor el trabajo del agricultor y entender que detrás de cada litro de aceite hay esfuerzo, incertidumbre y una dependencia total de la naturaleza.
