AOVE y salud de la mujer: lo que dice la ciencia

El aceite de oliva virgen extra es uno de los pilares de la dieta mediterránea y, en los últimos años, la investigación científica ha prestado especial atención a sus posibles beneficios en la salud de la mujer.

Menopausia, salud cardiovascular, cáncer de mama, inflamación, estrés oxidativo o fibromialgia son algunos de los ámbitos en los que se han realizado estudios. Aunque todavía queda mucho por investigar, los resultados disponibles son especialmente interesantes.

AOVE y fibromialgia: una línea de investigación prometedora

La fibromialgia afecta mayoritariamente a mujeres y se caracteriza, entre otros síntomas, por dolor generalizado, fatiga y alteraciones del bienestar físico y psicológico.

Uno de los estudios más interesantes fue realizado por investigadores de la Universidad de Granada y la Universidad de Jaén. En él participaron mujeres con fibromialgia que consumieron 50 ml diarios de aceite de oliva durante tres semanas, comparándose los efectos del AOVE con los de un aceite de oliva refinado.

Los resultados observaron mejoras en determinados marcadores relacionados con el estrés oxidativo, así como en la capacidad funcional y algunos parámetros psicológicos.

Los investigadores plantearon que los compuestos antioxidantes presentes en el AOVE, especialmente sus polifenoles, podrían estar detrás de parte de estos efectos.

Más recientemente, otro ensayo clínico publicado en 2026 estudió a más de 200 mujeres con fibromialgia y analizó los efectos de una dieta mediterránea suplementada con AOVE sobre la microbiota intestinal. Se observaron cambios en determinadas bacterias intestinales relacionadas con procesos metabólicos e inflamatorios.

Estos resultados son prometedores, aunque es importante ser rigurosos: el AOVE no es un tratamiento ni una cura para la fibromialgia. La investigación apunta a que puede formar parte de un patrón alimentario saludable que contribuya al bienestar general.

AOVE y menopausia

La menopausia supone una etapa de importantes cambios hormonales y metabólicos en la mujer. Durante estos años adquieren especial importancia factores como la salud cardiovascular, el metabolismo, la composición corporal y la salud ósea.

La dieta mediterránea, cuyo principal aporte de grasa es el aceite de oliva, ha sido ampliamente estudiada en este contexto.

Algunas investigaciones han encontrado una asociación entre un mayor consumo de AOVE y una menor presencia de determinados síntomas psicológicos relacionados con la menopausia.

Además, la dieta mediterránea se ha relacionado con distintos beneficios cardiovasculares y metabólicos, aspectos especialmente relevantes después de la menopausia.

Por ello, más que considerar el AOVE como un producto aislado, la evidencia científica invita a contemplarlo como una pieza fundamental de un patrón de alimentación mediterráneo, acompañado de verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado y cereales integrales.

¿Puede el AOVE ayudar con el dolor menstrual?

Este es un campo de investigación especialmente interesante.

Uno de los componentes característicos del AOVE es el oleocantal, un compuesto fenólico al que se atribuyen propiedades antiinflamatorias.

Algunos estudios experimentales han observado que el oleocantal puede actuar sobre mecanismos relacionados con las prostaglandinas, sustancias que intervienen en los procesos inflamatorios y en el dolor menstrual.

Sin embargo, aquí es importante diferenciar entre investigación experimental y evidencia clínica.

Todavía no disponemos de suficientes ensayos clínicos en mujeres que permitan afirmar que consumir AOVE reduce directamente el dolor menstrual.

Por tanto, la conclusión actual es prudente: determinados compuestos del AOVE presentan propiedades interesantes que justifican seguir investigando su posible relación con la dismenorrea.

AOVE y cáncer de mama

Probablemente uno de los resultados más conocidos procede del estudio PREDIMED, uno de los grandes estudios sobre dieta mediterránea.

En una investigación realizada dentro de este proyecto, las mujeres que siguieron una dieta mediterránea suplementada con AOVE presentaron una menor incidencia de cáncer de mama invasivo que las mujeres del grupo control.

Los resultados fueron muy llamativos, pero deben interpretarse con precaución porque el número de casos de cáncer de mama analizados fue relativamente reducido.

Por eso, la ciencia no permite afirmar que «el AOVE previene el cáncer de mama».

Sí podemos decir que existe una asociación prometedora entre la dieta mediterránea enriquecida con AOVE y un menor riesgo de determinados problemas de salud, entre ellos el cáncer de mama, que continúa siendo objeto de investigación.

El corazón de la mujer también se beneficia de la dieta mediterránea

Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de enfermedad y mortalidad en las mujeres.

Los estudios realizados sobre dieta mediterránea han demostrado que sustituir grasas menos saludables por grasas de calidad, como las presentes en el AOVE, puede contribuir a mejorar el perfil cardiovascular.

El ácido oleico y los compuestos fenólicos del AOVE son algunos de los elementos que hacen que este alimento tenga un papel destacado dentro de la alimentación mediterránea.

Y aquí encontramos una de las conclusiones más sólidas de la investigación: el beneficio no depende únicamente de añadir AOVE a la alimentación, sino de utilizarlo dentro de un patrón dietético saludable.

El papel de los polifenoles

Una de las características que diferencia al aceite de oliva virgen extra de otros aceites es la presencia de compuestos fenólicos.

Entre ellos encontramos sustancias como el hidroxitirosol, tirosol y oleocantal, que presentan actividad antioxidante y antiinflamatoria estudiada en numerosas investigaciones.

Estos compuestos son uno de los motivos por los que la calidad del aceite importa.

No todos los aceites de oliva tienen exactamente la misma composición fenólica y, además, la cantidad de estos compuestos puede variar según la variedad de aceituna, el momento de recolección, las condiciones de elaboración y conservación.

AOVE: un alimento, no un medicamento

La investigación científica sobre el aceite de oliva virgen extra y la salud de la mujer es cada vez más amplia. Los resultados son especialmente interesantes en ámbitos como la salud cardiovascular, la menopausia, el estrés oxidativo y la fibromialgia.

Pero también es importante evitar promesas que la ciencia todavía no puede respaldar.

El AOVE no cura la fibromialgia, no sustituye un tratamiento médico y no puede considerarse por sí solo un tratamiento para la menopausia o el dolor menstrual.

Lo que sí sabemos es que es uno de los alimentos fundamentales de la dieta mediterránea y que existe una sólida base científica que respalda su incorporación habitual a una alimentación equilibrada.

La salud también se construye a diario

Una alimentación basada en alimentos frescos, verduras, frutas, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva virgen extra como principal fuente de grasa, acompañada de actividad física y otros hábitos saludables, constituye una de las mejores estrategias conocidas para cuidar nuestra salud a largo plazo.

Y en el caso de la mujer, la investigación está descubriendo cada vez más razones para seguir estudiando el papel que puede desempeñar el AOVE en las diferentes etapas de su vida.

Porque detrás de cada gota de AOVE hay mucho más que sabor: hay tradición, calidad y una ciencia que continúa descubriendo sus propiedades.